Dando a otros de gracia lo que hemos recibido de gracia

¿Dónde dice esto en la Biblia? Mateo 10:8

¿Quién lo dijo? Nuestro Señor Jesucristo.

¿A quiénes se los dijo? A los suyos, a 12 discípulos que El había enviado.

¿Por qué se los dijo? Eran instrucciones para desarrollar la misión que les había encomendado.

¿Cuál era la misión? Predicar un mensaje: El Reino de los cielos se ha acercado. Además les dijo sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen fuera demonios.

¿Qué les había dado para cumplir la misión? Les había dado autoridad sobre los espíritus inmundos para echarlos fuera y sanar toda enfermedad, los había enviado con ese poder.

¿Qué iban a recibir por ello? Nada. Ese es el énfasis al final del verso 8, lo que a ustedes no les costó nada van a darlo a otros sin que a ellos les cueste. Todo es por gracia.

¿Qué hemos recibido nosotros por gracia? Todo. Esto es muy importante que lo reconozcamos si queremos someternos bajo el Señorío de Jesucristo. Todo lo que somos y todo lo que tenemos viene de Dios y todo ha sido por su preciosa gracia. La salvación, el perdón de nuestros pecados, la justificación, la redención, la revelación, el Señor Espíritu Santo, etc., todo es obra de Dios por medio de su Hijo Jesucristo. Nada es por obras para que ninguno tengamos nada de que gloriarnos.

¿De qué nos gloriamos entonces? No deberíamos gloriarnos de nada solamente darle la gloria a aquel que es el unico digno de toda la gloria: Jesucristo nuestro Señor.

Recordemos esto y mantengamos un corazón agradecido. Tenemos todo lo que necesitamos para trasladar el mensaje de Dios a los nuestros, recordemos que nosotros un día lo recibimos de alguien mas. Hagamoslo con responsabilidad, cumplamos la misión que tenemos como iglesia.

!Demos de gracia lo que de gracia hemos recibido!

Hno. Juan Carlos Sagastume

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Superando las dificultades para reunirnos

Durante la pasada Escuela de capacitación discutimos en grupos pequeños las dificultades que se presentan para poder llevar a cabo la reunión del Grupo de Comunión Familiar.

Entre las mayores dificultades que se detectaron se encuentran las siguientes:

a) Familias con miembros no creyentes: manifestaron algunos que no han encontrado la forma de motivar a sus familiares que no conocen al Señor para que puedan participar, no les interesa participar de un “culto en casa”.

b) Familiares que viven lejos:  otros indicaron que no se han reunido porque algunos de sus hijos viven muy lejos, otros incluso tienen a sus hijos viviendo en el extranjero, en otros países.

c) Falta de motivación: esta es la conclusión a la que llegaron la mayoría de las familias que no se estaban reuniendo.  Indicaron que no le han puesto mayor interés a motivar a sus familias para que se lleve a cabo la reunión.

Estos son algunos factores que más se repitieron en las discusiones por mesas de trabajo.   ¿Qué podemos hacer para poder vencer estas dificultades?

1. Debemos ser proactivos.   La reunión no se va a llevar a cabo “por casualidad”.  La debemos planear, debemos movilizarnos, debemos organizarnos y no conformarnos con que esté uno o dos de los hijos, debemos procurar que todos estemos participando en nuestra reunión.

2. Debemos ser intencionales. No debemos desanimarnos ni dejar de trabajar para lograr la convocatoria.  Existen muchos factores que pueden afectar pero si nosotros perseveramos Dios va a respaldar nuestra fe y nuestra constancia.  Para ello tenemos en la Palabra de Dios el ejemplo de hombres y mujeres que no desmayaron sino que perseveraron por alcanzar aquello para lo cual Dios los había llamado.  Nosotros tenemos el llamado de restaurar nuestra familia y la responsabilidad de que el Pacto vuelva a nuestros hogares, de que regrese la comunión, la oración y la enseñanza de la Palabra de Dios.

Con respecto a los familiares que aún no conocen al Señor como su salvador debemos ser cuidadosos.  No los invitemos a un “culto en casa”, compartamos la invitación a una reunión familiar.  Quizá no se sientan parte de una reunión religiosa pero si de una reunión familiar. Vamos a estar compartiendo en otros artículos cómo llevar a cabo la reunión para que podamos compartir como familia orando por las necesidades, enseñando la Palabra del Señor.

Queremos también publicar testimonios y más estrategias que hermanos estén utilizando o que les haya dado resultado.  Si usted quiere compartir con nosotros y con esta comunidad virtual su testimonio, por favor comente este artículo para que podamos publicarlo.

!Si Dios es con nosotros quien es en contra de nosotros!

“Perseveremos hasta la venida del Señor…”

Trabajemos sin cesar por nuestra casa, por un linaje escogido.  Dios les bendiga.

Hno. Juan Carlos Sagastume

Director Grupos de Comunión Familiar

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¿Cómo posesionarse del pacto?

Sabemos que como hijos de Dios somos herederos de las promesas plasmadas en la Escritura; sin embargo, muchas veces las circunstancias de la vida hacen que vivamos como si no las conociésemos. A menudo escuchamos que Canaán representa la herencia de Dios dada al creyente y tomada en posesión por fe. La vida cristiana victoriosa es de batallas y bendiciones, pero se  ha vuelto común estar a “mitad del camino” en la vida espiritual. Si realmente queremos posesionarnos del pacto tenemos que cambiar de actitud, tenemos que ser intencionales para “hacer que las cosas sucedan” y esto solo se va a lograr a través de enseñarles  la Palabra de Dios a nuestros hijos porque es la herencia que vamos a dejarles.

Para posesionarnos del pacto que Dios ha dejado para nosotros, para nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos es  importante que consideremos los siguientes aspectos:

  1. Primeramente necesitamos tener FE PARA CREER  Y PACIENCIA PARA ESPERAR:

En cuanto a la fe Hebreos 6:11-12 dice: “Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”. (Biblia versión Reina-Valera 1960, énfasis añadido)

Marcos 9:23 dice: “…si puedes creer, al que cree todo le es posible.” (Biblia versión Reina-Valera 1960, énfasis añadido)

Y en cuanto a la paciencia Hebreos 10:35-33 dice: “No perdáis, pues vuestra confianza, que tiene gran galardón; porque os es necesaria la paciencia para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis las promesa”. (Biblia versión Reina-Valera 1960, énfasis añadido)

Por lo tanto, la fe es necesaria porque sin fe es imposible agradar a Dios y la paciencia nos ayuda a  que la fe se mantenga viva, a no desmayar  y saber esperar el tiempo de Dios, sabiendo  con certeza que Dios cumple sus promesas.

2. Tenemos la responsabilidad de  ENSEÑAR E INSTRUIR:

La enseñanza es fundamental para sembrar en el corazón de los nuestros las verdades que,  como hijos de pacto, nos pertenecen.  Esta enseñanza debe ser constante, todo el tiempo, sin desmayar; aún cuando pareciera que no hay una buena recepción o que no se ven los frutos, tenemos la responsabilidad de perseverar;  tenemos que trabajar la salvación de nuestro linaje,  sabiendo que a su tiempo segaremos.

 Por otra parte, es importante que seamos personas de “buen testimonio” para que haya credibilidad en lo que enseñamos y tengamos la solvencia suficiente para exigir a nuestros hijos lo que estamos enseñando.

 3. Necesitamos ser FIRMES EN LO QUE CREEMOS Y EN LAS DECISIONES QUE TOMAMOS:

Deuteronomio 30: 19-20 dice: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;  amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es la vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que  habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.” (Biblia versión Reina-Valera 1960, énfasis añadido)

Job 22:28 dice: “Determinarás así mismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá la luz”. (Biblia versión Reina-Valera 1960, énfasis añadido)

Como podemos ver tenemos la responsabilidad de ser firmes y tomar decisiones correctas siempre con la mirada fija en lo que el Señor espera de nosotros.   Cuando leemos en Josué 24:15 “Yo y mi casa serviremos a Jehová” (Biblia versión Reina-Valera 1960, énfasis añadido) y  vemos que nuestra familia o parte de ella, aún no muestran intención de cambio, pensamos que para ganarnos su confianza podemos  “agradarlos de una u otra forma” siendo tolerantes de actitudes negativas o dejando de ser firmes en la  forma de guiar nuestro hogar y esto definitivamente traerá consecuencias negativas para nuestra familia. 

Es importante que tomemos en cuenta lo que significa tener un pacto con Cristo, somos la “Esposa” del Señor y esto demanda que seamos fieles a ese “contrato” como en el matrimonio.   Este pacto es permanente, aquí no cabe la palabra “divorcio” porque está proyectado para la eternidad  y  cuando estemos en las bodas del Cordero delante de nuestro Señor  seremos  declarados coherederos juntamente con Él que es nuestro esposo.

¡Trabajemos pues,  sin cesar,  para  posesionarnos de este pacto juntamente con nuestra familia!

Hna. Lety de Fonseca / Editora

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